Sinceramente, a día de hoy, el Consorcio para la Rehabilitación Turística no termina de convencerme. Las grandes actuaciones que ha planteado están ya en su mayoría incluidas en los diferentes Planes Territoriales aprobados por el Cabildo de Gran Canaria, y para las pequeñas actuaciones ya esta el propio Ayuntamiento.
Hasta ahora las actuaciones del Consorcio se limitan a la redacción de un Plan de Rehabilitación de Infraestructuras Turísticas muy limitado en cuanto a propósitos y, sobretodo, contenidos, ademas de demostrar una total incomprensión de la zona y sus peculiaridades; y varios proyectos de desarrollo de este Plan consistentes en mejora de accesos a las playas, equipamientos, servicios públicos…
Todo actuaciones menores que deben corresponder al Ilustre Ayuntamiento de la Villa de San Bartolomé de Tirajana (notese el retintín al nombrar al Consistorio). Vergüenza debería darles a nuestros representantes locales de que tenga que venir gente de fuera a arreglar -”mal arreglar” mas bien- nuestros problemas porque nosotros somos incapaces de poner orden en nuestra casa.
Por todo ello veo al Consorcio como un órgano a medio camino de muchas cosas pero sin llegar a ser ninguna de ellas y de esta manera solo consigue ser una nueva piedra en el camino.
Lo que, en mi humilde opinión, hace falta de verdad no es un Consorcio, sino que nuestro Ayuntamiento se ponga las pilas de una vez y empiece a actuar con decisión y, cuando sea necesario, mano dura. La redacción de un Plan General adecuado a nuestras necesidades y abrir un dialogo serio con Cabildo y Gobierno de Canarias, donde se pongan sobre la mesa los intereses de los vecinos de San Bartolomé y no los de los partidos que gobiernen (sean cuales sean).
Lo que no puede ser es que Playa del Ingles este agonizando y se apueste por construir mas camas en Tarajalillo-Lilolandia y en Santa Agueda (vease los diversos Planes Territoriales del Cabildo de Gran Canaria para las respectivas zonas). En tiempos de crisis, como la que vive nuestro municipio desde hace años, hace falta imaginación y sangre fría. Huir hacia adelante no es la solución, y eso es lo que proponen el Consorcio, el Cabildo y el Gobierno de Canarias, pues la Corporación Municipal poco cuenta.
Si hace falta expropiando y aplicando el interés publico allá donde sea necesario -¿acaso no se ha utilizado ya para otros propósitos?- o haya resistencia de empresarios anclados en el pasado que tienen como máxima el egocentrismo y no conocen aquello de la responsabilidad social. Empresarios que han exprimido a la gallina de los huevos de oro hasta que esta solo es capaz de arrastrarse por el corral, y que ahora se empeñan en comprar nuevas gallinas. En su momento pudieron criar pollos de la gallina original, pero únicamente pensaban en vender los huevos. Craso error.
Si es verdad que la vida da segunda oportunidades, este es el momento. La historia nos esta dando la oportunidad de redimirnos y arreglar los fallos del pasado, no la dejemos pasar ni reeditemos errores anteriores. En el idioma japonés, la palabra “crisis” se escribe con dos kanjis que por separado significan “peligro” y “oportunidad”. Y San Bartolomé de Tirajana corre el peligro de no saber renovarse y a su vez tiene la oportunidad de acometer una remodelación integral.
Me gustaría que desde el Ayuntamiento se creara una plataforma de participación ciudadana en la que cualquier miembro de la comunidad pueda expresar su opinión y dar ideas sobre lo que hacer con el pan que nos da de comer. Pero veo, en el mejor de los casos, muy lejano este deseo, pues quienes valen en este Consistorio no tienen la suficiente fuerza, y quienes tienen la fuerza no valen o sus intereses son diferentes a los del común.